El año 2020 será un parteaguas para San Miguel de Allende. La nueva década inicia con el Año de la Sustentabilidad y el Medio Ambiente. La base política del gobierno va a girar en torno a este compromiso que implica sumarse a la agenda sobre Cambio Climático mediante programas de educación ambiental, sistemas de métrica y de eficiencia energética. Francisco Peyret, al frente de la Dirección de Medio Ambiente y Sustentabilidad lo asume: “Vamos a ir cada vez más lejos y nuestra colaboración será histórica.”

Su mejor apuesta es la reunión de fuerzas ciudadanas: grupos de la sociedad civil, empresarios, académicos, colonos, comunidades rurales. El reto y el compromiso es sostener acciones para resolver lo que “ya sabemos es problemático desde hace 20 años” y que no se había afrontado con “políticas agresivas”. La crisis de la calidad del agua, la reforestación y la conservación son prioridades.

Lo que parecía imposible, durante la gestión de Peyret se han logrado los primeros tres certificados de Áreas Naturales Protegidas negociando con los dueños de los territorios de las zonas más conservadas en los cerros de Picachos, Támbula y  La Margara.  Del otro lado, en Cañada de la Virgen, se negocia lo mismo. “Queremos hacer un corredor que abarque Cachinches, Obraje y Charco del Ingenio. Al Parque Landeta lo tenemos que conectar con Bordo de San Carlos para sumarlo a los corredores naturales que abarcan hasta los Picachos. Esa es nuestra visión.”

La cuenca Támbula Picachos es indispensable para el buen funcionamiento de la ciudad. Peyret reconoce que durante años se han descuidado “los servicios ambientales que nos presta esa zona”. La parte alta está deforestada, dice. Desde el inicio de su gestión se desarrollaron programas que “ahora van a convertirse en políticas”. Con El maíz más pequeño y Salvemos el Río Laja se han definido modelos de recuperación de suelos. Es decir, se crean presas filtrantes para retener tierra y agua y luego se procede a cercar el territorio para que los animales no consuman el pasto recién nacido. Una vez que empieza a recuperarse el suelo, “empezamos con las reforestaciones.”

Hay 150 hectáreas en proceso de recuperación hasta alcanzar las 500 hectáreas. Por cada 50 hectáreas se plantarán entre 20 y 25 mil árboles. En colaboración con las organizaciones civiles y la gestión de fondos este programa se efectuará sin tropiezos, afirma Peyret. Comenta que el Fondo Verde es un instrumento que se está reglamentando para que “las empresas que lleguen a este municipio y los mismos desarrolladores hagan sus compensaciones ambientales en proyectos de restauración y conservación. No queremos plantas o parquecitos, sino que los servicios ambientales se destinen a los lugares que necesitamos recuperar. Ese es nuestro programa más ambicioso.”

Este ejercicio en atención al cambio climático se está replicando en otras áreas, por lo que se efectúa un diagnóstico de polígonos en las cuencas medias para restaurar suelos, retener agua y hacer más bordería para reforestar.

Con la sociedad civil Caminos de Agua se ha creado un Fondo de Agua donde participan catorce organizaciones civiles con el objeto de instalar cisternas para la captación de agua de lluvia. “Nosotros no estamos inventando nada. Sólo estamos potenciando lo que ya se hace en tres líneas: la conservación, la reforestación y la captación de agua de lluvia. Son los tres temas más alarmantes y tienen que ver con la atención al cambio climático.”

Francisco Peyret se propone modificar el reglamento de la Dirección para que estas acciones se convierten en políticas que vayan más allá de esta administración. La clave de la continuidad es generar “un sistema de monitoreo y de evaluación del desempeño de estos programas. Si tenemos una buena métrica para medir los resultados podemos decirle a cualquier organización internacional y gobierno cuál es nuestra colaboración como Municipio en la captación de CO2. Eso representa dinero y recursos para el futuro de estos programas.”  Sin embargo, quienes van a garantizar la permanencia y el éxito de los mismos son las comunidades y las organizaciones civiles que junto con la academia van a exigir que continúen y crezcan.

Tres años de gestión del gobierno municipal “es una minucia, uno vive con esa conciencia desde el primer día”. En congruencia con esa presión temporal, Peyret confiesa que debe ser muy pragmático y efectivo. “La única estrategia posible es hacer programas sólidos, robustos, con una política participativa para que la sociedad los pida y sostenga. Y los proyectos de conservación son para siempre.”

Su programa de trabajo para el año 2020 dejará muy claro que “nosotros no podemos solos”. Los empresarios, los ciudadanos, las organizaciones civiles e incluso los desarrolladores tendrán que alinearse para caminar juntos.

Y es precisamente en este rubro donde nos detenemos para interrogar al funcionario sobre las resoluciones que pondrán en orden el crecimiento urbano desaforado de San Miguel de Allende. Francisco Peyret aclara que el presidente municipal, desde el primer día, puso sobre la mesa una moratoria a los desarrolladores y sigue vigente. “No se han recibido nuevos proyectos este año. Además, con la aprobación del IMPLAN se van a dictar nuevas reglas. Hubo cerca de 600 comentarios y recomendaciones antes de su publicación final. Habrá nuevos códigos de construcción con reglas más amables al medio ambiente.”

Le comento que la Coalición Aguavida ha pedido que se incluye un párrafo donde los desarrolladores se verán obligados a incluir sistemas de captación de agua de lluvia.  “Eso ya esta en proceso y será publicado oficialmente. Aparecerá en un código de construcción donde se establece que para construir debes tener un sistema de captación. Ese proceso concluye este año y a principios del próximo se publicará oficialmente.”

“Es un trabajo que tendremos que pulir entre arquitectos y desarrolladores”, agrega.  “En un medio tan cargado de intereses donde cada metro cuadrado tiene un precio tan elevado, cualquier árbol estorba. Pero tenemos que crear conciencia para que se valore la conservación del medio ambiente como lo único que dará valor a las inversiones. Hemos invitado a los empresarios para que conozcan nuestro proyecto de Picachos. Queremos convencerlos de que la conservación asegura y da plusvalía a sus inversiones. Ya muchos están buscando soluciones sustentables.”

Junto con la creciente urbanización también han proliferado los tiraderos de escombros clandestinos. Recientemente se hizo público que  la Dirección de Medio Ambiente y Sustentabilidad hace el llamado a empresas constructoras, desarrolladoras o cualquiera involucrada en la construcción para que los residuos de manejo especial (escombros) “los dispongan en un sitio autorizado por la Administración Municipal,  regulado para no generar contaminación ni daño a la imagen urbana.”

El sitio dispuesto está en la carretera a Querétaro kilómetro 1, a un costado del Edificio Administrativo. Lo anterior se ha difundido con el propósito de evitar sanciones a quienes sean sorprendidos descargando escombro en un lugar contrario al indicado.  Éstas sanciones van desde multas, hasta clausura total o revocación de concesión, licencias o permisos.

El funcionario también comentó que se está ampliando la capacidad para reciclar material de los residuos sólidos. “Hay una evaluación del gobierno del estado, desde la Procuraduría Ambiental,  que evalúa el funcionamiento de los centros de acopio. Están por publicar los resultados”. El manejo de residuos peligrosos es de competencia  estatal y federal. “Nosotros somos vigilantes y tenemos la obligación de recomendar ciertas acciones aunque no sean de nuestra competencia. Tenemos esa capacidad.”

 

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