La primera de una serie de entrevistas que el OCAS presenta para actualizar la información sobre la cantidad y calidad del agua en SMA —reunida a partir de los Diálogos del Agua y las Mesas de Trabajo en 2013 y 2014 respectivamente— abre la discusión nuevamente sobre un problema que se ha recrudecido en los últimos años.

Nuestro primer invitado, Henry Miller, director de la asociación civil El maíz más pequeño y miembro del Consejo de Planeación de Desarrollo Municipal advierte: “Ha llegado el momento de enviar un mensaje contundente a la sociedad y al gobierno: ¡¡¡Es ahorita que tenemos que actuar!!!”

Y hay mucho de dónde echar mano. Dice:Tenemos todo el conocimiento para rehabilitar una cuenca. Sabemos cómo reducir la erosión, cómo detener la velocidad del agua de lluvia que escurre si incrementamos la materia orgánica de los suelos para que éste actúe como una esponja. Tenemos toda la colaboración y toda la capacidad en términos de actores. Tenemos la industria turística que depende de los servicios de agua en sus hoteles y restaurantes, así como el poder económico donde un porcentaje de los impuestos podría ser reorientado hacia el Fondo Verde. Tenemos dueños de propiedades y ejidatarios que tienen la tierra en sus manos. Los documentos con políticas públicas para resolver todos los problemas existen. La capacidad de aplicar, de ejercer la política pública es lo que está totalmente fracturado.”

Para Miller, sólo falta que la organización ciudadana defina cuál es el tono de la conversación que se debe sostener con las autoridades. La agresión no logra buenos resultados, advierte, y el conflicto es muy costoso. “Yo prefiero actuar desde las leyes naturales. La cuenca y sus límites son indiscutibles. Las leyes de estructura biofísica y de función también son indiscutibles. Con eso pongo los puntos sobre la mesa para la consideración de todos”.

Miller asegura que ha llegado el momento de reevaluar los metabolismos biosociales y la visión sobre el desarrollo municipal y territorial. Urge reflexionar sobre la disponibilidad de los servicios del ecosistema, su cantidad y calidad.

En enero del año pasado el actual Presidente Municipal invitó a este entrevistado a formar parte del Consejo de Planeación de Desarrollo Municipal. Al Plan de Desarrollo le agregó dos puntos para la política pública del agua y son, hasta ahora, “mi referencia para sostener una conversación con el gobierno municipal y actuar.”

El primer punto tiene que ver con la formación y capacitación de Comités Ciudadanos de Cuencas con acceso a la información necesaria para tomar decisiones. Éstas serían incluidas dentro de los ejercicios del Plan de Ordenamiento Ecológico y Territorial.

El segundo es la integración de conceptos de cambio climático y producción de alimentos dentro de las materias de educación. Es una estrategia para la creación de un relevo generacional productivo. En la comunidad de Cerritos ya puede verse este trabajo. “Cada semana trabajamos cuatro horas con la escuela preparatoria desarrollando materiales, buscando la manera de engranarnos con el plan de estudios de las materias existentes.”

Miller está convencido de que la población que participa activamente es una base social con voz y voto en la toma de decisiones. Ésta no podrá orientar al gobierno sin los conocimientos necesarios y las opciones de una experiencia previa. “Con los jóvenes, docentes y padres de familia ya empezamos a transmitir la información necesaria.”

“Ya hemos trabajado con tres escuelas de tres sistemas (SABES, CECyTeG, y CBTis) representando a una población estudiantil total de más de dos mil estudiantes. Ocupamos estos sistemas educativos de manera muy estratégica porque tenemos acceso a los representantes de todo el territorio municipal. Así llegamos a la mayor cantidad de hogares posibles.”

En octubre 2016 Miller, junto con Dylan Terrell, presidente de Caminos del Agua, reunieron al director de Protección Civil del municipio de SMA, junto con tres regidores del ayuntamiento, docentes, padres de familia y alumnos del CECyTeG. En ese foro Dylan Terrell mostró que hay niveles tóxicos de fluoruro y arsénico dentro de la mancha urbana de San Miguel de Allende. Después de esa exposición, verbalmente hubo un planteamiento al director de Protección Civil de solicitar, con el respaldo de los regidores, el mapa de distribución de agua potable de Sapasma dentro de San Miguel Allende y buscar la integración de los resultados al Atlas de Riesgo Municipal. Miller desconoce cuál ha sido el resultado de dicha reunión. Supone que el Director de Protección Civil intentó hacer esta solicitud, “pero hasta donde yo sé no se ha dado seguimiento.”

Miller asegura que parte de la solución para la recuperación del acuífero es implementar las estrategias del Plan de Desarrollo Municipal asegurando que se instalen las mejores prácticas para el uso del suelo, el cultivo de alimentos y conservación. Pide que se respeten, “no que se reinventen”, las caracteristicas de las Unidades de Gestión Ambiental que ya están en el Plan de Ordenamiento Ecológico Territorial. “Ya se hizo el estudio. Sólo hay que asegurar que se respete.”

Actualmente la subcuenca Támbula-Pichachos está bajo una intensa modificación. A Miller le preocupa la zona norte de la carretera San Miguel-Querétaro caracterizada como zona de absorción de agua pluvial y conservación. “Pero ahí pusieron 120 hectáreas de Polígono Industrial. ¿Por qué? Porque hay un número de comunidades alrededor que son fuente de mano de obra barata.”

Por otra parte, el entrevistado reconoce que hay buenas propuestas para reestablecer el sistema de captación de agua y bordería en la subcuenca. Sin embargo, señala que la CONAGUA se rehusa porque según el decreto de Lerma-Chapala no quieren más bordos ante la necesidad de que un cierto volúmen de agua llegue al río Laja, Lerma y Chapala.

“Tenemos que ser muy ágiles y ocupar sistemas de captación y sedimentos existentes. En este momento los bordos están ensolvados por la erosión y no hay un compromiso para invertir en el reestablecimiento de los bordos actuales. Debemos ir a las partes altas de la cuenca y detener la velocidad y volumen del agua que baja para asegurar que la erosión se detenga y el agua se infiltre. Luego hay que asegurar un sistema de almacenamiento seguro que no se vaya a reventar. Esto nos permite, además, tener acceso al agua superficial.”

Ver transcripción completa en la sección Diálogos del Agua de nuestra página web.

 

This, the first in a series of interviews that the OCAS website presents to update the information on the quantity and quality of water in SMA —gathered from the Water Dialogues and the Work Tables in 2013 and 2014 respectively— opens once again the discussion on a problem that has worsened in recent years.

Our first guest, Henry Miller, director of El maíz más pequeño A.C. and member of the Municipal Development Planning Council, states that… “The time has come to send a strong message to both the people and authorities. We must act now !!! ”

There are plenty of resources to make use of, he says: “We have all the knowledge to rehabilitate a watershed. We know how to reduce erosion, how to stop excessive rainwater run-of by increasing the soil´s organic matter so that it acts like a sponge. We have all the collaboration and all the capacity in terms of participants. We have the tourism industry which depends on good water supply in hotels and restaurants, as well as the economic power where a percentage of taxes could be directed towards the Green Fund. We have property owners and ejidatarios who have the land in their hands. Documents supporting good public policies to solve all the problems do exist. The ability to apply, to exercise these public policies is what´s totally missing.”

According to Miller, organized citizens just need to establish the tone for a sustained conversation with the authorities. Aggression does not achieve good results, and conflict is very costly. “I prefer to act from the perspective of the natural laws. The watershed and its boundaries are indisputable. The laws of biophysical structure and function are also indisputable. With that basis I put my arguments on the table for the consideration of all “.

Miller asserts that the time has come to “re-evaluate biosocial metabolisms” and the vision of municipal and territorial development. It is urgent to reflect on the availability of ecosystem services, their quantity and quality.

In January of last year the current Mayor invited Miller to join the Municipal Development Planning Council. He added two items to the public water policy within the Development Plan which are “my reference for carrying on a conversation with the municipal government and for action.”

The first item has to do with the formation and training of Citizen Watershed Committees with access to the necessary information for decision­-making. These would be included within the activities of the Ecological and Territorial Management Plan.

The second is the integration of climate change and food production topics within education programs. This is the strategy for creating a productive generational change. This work can already be seen in the community of Cerritos. “Each week we work four hours with the prepa students developing didactic materials, looking for ways to engage with their existing curriculum.”

Miller is convinced that an active population is a necessary social foundation with voice and vote to affect decision-making of government. But people need sufficient knowledge and experience to participate. “We have started to transmit the necessary information to students, teachers and parents of three school systems (SABES, CECyTeG, and CBTis), representing a total population of more than two thousand students. Engaging strategically with these educational systems will allow us to access multiple representatives of the municipal territory, reaching as many homes as possible.”

In October 2016 Miller, along with Dylan Terrell, president of Caminos del agua A.C., arranged a meeting with the director of Civil Protection of the municipality of SMA, along with three city councilors, teachers, parents and students of the CECyTeG system. In that forum Dylan Terrell demonstrated that there are toxic levels of fluoride and arsenic within the urban water system of San Miguel de Allende. After that presentation, an oral proposal was made to the director of Civil Protection for him to request, with the support of the council, the distribution map of potable water of Sapasma within the San Miguel area. The purpose was to integrate Dylan´s results to the Atlas of Municipal Risk. Miller does not know the outcome of that meeting; he assumes that the Director of Civil Protection tried to present this request to Sapasma, “but as far as I know there has been no response or follow-up.”

Miller believes that part of the solution for the recovery of the aquifer is to implement the strategies of the Municipal Development Plan, ensuring that the best practices for land use, agriculture and conservation are implemented. There are Environmental Management Units (areas) in the Ecological and Territorial Management Plan that must be respected, not reinvented, he says. “The studies have been done and simply must be applied.

Currently the Támbula-Pichachos sub-basin is undergoing intense change. Miller is concerned about the north of the San Miguel-Querétaro road, which is defined as a rainwater absorption and conservation zone. “But now we have 120 hectares of Industrial Zone. Why? Because there are a number of communities in that area that have become a source of cheap labor.”

On the other hand, Miller recognizes that there are good proposals to re-establish the water catchment and pond system in the sub-basin. However, he points out that CONAGUA refuses to go along with that plan because, according to the Lerma-Chapala decree, they need a certain volume of water to reach the Laja, Lerma and Chapala rivers.

“We have to be very wise and use the existing catchment and sedimentation systems. At this time the ponds are clogged with eroded soil, and there is no commitment to invest in their re-establishment. We must go to the upper parts of the watershed and slow the speed and volume of the water coming down to ensure that the erosion stops and the water infiltrates. Then we must ensure a secure storage system that will not rupture. This would allow us to have access to surface water. ”

Read the complete transcription of the interview in the Water Dialogues section of our website www.aguavidasma.org

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