Enrique Orvañanos es consultor de negocios para la firma Keller Williams de bienes raíces, socio fundador de “Soluciones Solares” y miembro del club Rotarios del Medio Día. Confirma lo que ya todos sabemos: el crecimiento de San Miguel de Allende es inevitable. Sin embargo, “no podemos seguir perdiendo la calidad de vida”.

Al igual que muchos prefiere enfocarse en soluciones prácticas y realistas cuando se trata de encarar un crecimiento insostenible. Está convencido de que, sin lugar a dudas, la recolección de agua de lluvia y la protección de zonas de conservación designadas son las soluciones a la calidad del agua y los problemas de distribución en el municipio. “Claro que hay diferentes opiniones e intereses particulares que evitan que esto se logre, pero también el sentido común, los medios y las redes sociales nos permiten a los ciudadanos expresarnos de manera propositiva.”

Orvañanos no esta peleado con el crecimiento siempre cuando no vaya en detrimento de la conservación y la calidad de vida. “Me parece inaceptable que se faciliten permisos de construcción de manera ilegal en áreas no convenientes para el desarrollo urbano. Hay zonas en las afueras de la ciudad que pueden desarrollarse perfectamente porque no son ni para la agricultura ni para la conservación. Sí se puede construir de manera ecológicamente sustentable porque tenemos los recursos y las tecnologías. Esto implica también el respeto por parte de las autoridades a los planes de desarrollo. De no ser así, se cambia lo escrito o se remueven a los funcionarios que incumplan.”

Reconoce que los permisos y las regulaciones crean una enorme corrupción que dificulta la construcción. Sin embargo, el que se respete la ley y no exista impunidad ni corrupción es lo que hace que un país sea de primer o tercer mundo. “Necesitamos hoy día leyes concretas que obliguen a los constructores al uso de las ecotecnias como la captura de agua de lluvia, los biodigestores y baños secos”.

Las implicaciones de tales omisiones son evidentes. El desarrollo económico ofrece empleo y crecimiento pero a la vez destruye a la naturaleza cuando se crece de manera desordenada. Enrique Orvañanos explica que ese desorden precisamente trata de controlarse y orientarse con los planes de ordenamiento territorial y ecológico. “Cuando se habla de las UGAS (Unidades de Gestión Ambiental, inscritas en el POET o Plan de Ordenamiento Territorial) se refiere a territorios definidos con vocaciones deseables y que se definieron con la participación directa de algunos ciudadanos y servidores públicos respondiendo a lo que más conviene a los pobladores de ese lugar y de acuerdo al desarrollo social, económico y ecológico.”

Entre los desarrolladores hay dos vertientes. Orvañanos explica que persiste el típico enfoque de aprovechar al máximo la tierra, con la máxima densidad y cero calidad de vida. Pero también las propiedades más valiosas son las que respetan áreas verdes y propician una calidad de vida sustentable y sostenible. “Ésta debería ser la tendencia prevalente pero todavía existe la vocación de sacar dinero.”

El rol del gobierno en términos de desarrollo y crecimiento debería ser el de un coordinador dentro una sociedad moderna. Opina que hay sectores de la iniciativa privada con líderes naturales que deben ser respetados y reconocidos. Sostienen la maquinaria económica y productiva y juntos representarían una enorme fuerza poderosa para hacer valer los derechos de los ciudadanos. “Estoy de acuerdo en que la sociedad activa debe de comunicarse más. ¿Qué pasa? Que estamos desorganizados, incomunicados. Si nos comportamos como islas no se va a lograr la eficiencia que requerimos como sociedad madura y sostenible”.

Estamos en un proceso de maduración y Enrique Orvañanos atribuye estos desequilibrios a que México es un país joven todavía. “Desde los aztecas hemos sido dependientes de una autoridad jerárquica que continuó con los españoles. Seguimos dependiendo del gobierno para resolver los problemas del país pero esa visión, afortunadamente, está evaporándose.”

Como mensaje final, Orvañanos nos recuerda que aquellos que “creen en el bien común” nunca deben tener creencias limitantes sobre los sucesos del futuro. Por el contrario, la intención positiva es una fuerza, una energía creativa que transforma y mejora la calidad de vida de todos. Debe volverse viral … Y la conservación de la naturaleza es esencial. Es como los cimientos de una casa. “Tenemos las herramientas y no podemos perder la fe”.

Ver transcripción completa en la sección Diálogos del Agua de www.aguavidasma.org

Enrique Orvañanos is a business consultant for the real estate firm Keller Williams and founding partner of “Solar Solutions”. As a member of the Midday Rotary club he confirms what we all know: the growth of San Miguel de Allende is inevitable. However, “we cannot continue loosing the quality of life”.

Like many, he prefers to focus on practical and realistic solutions when facing unsustainable growth. He is convinced that, without a doubt, rainwater harvesting and protecting designated conservation zones are the solutions to the water quality and distribution issues in the municipality. “Of course there are different opinions and particular interests that prevent this from being achieved, but common sense as well as the media and social networks allow citizens to express themselves in a constructive manner.”

Orvañanos is not against growth as long as it is not detrimental to the quality of life. “I find it unacceptable that illegal building permits are provided in areas not suitable for urban development. There are areas on the outskirts of the city that can be developed perfectly because they are neither for agriculture nor conservation. Yes, we have the resources and the technologies to build housing developments in an ecologically sustainable way. This also implies that the authorities must respect existing development and land use plans. If this is not the case, the rules must be changed or the officials who fail to comply must be removed.”

Orvañanos recognizes that permits and regulations create enormous corruption making construction difficult. However, when the law is respected and there is no impunity or corruption, then we know we are living in a first world country. “Today we need precise laws making builders use rainwater harvesting, biodigesters and dry toilets.”

The implications of such omissions are obvious. Economic development offers employment and growth, but at the same time destroys nature when it is not carefully planned. Enrique Orvañanos explains that regional land use and ecological planning is precisely about controlling and orienting growth. “When we talk about the UGAS (Environmental Management Units, registered in the POET or Territorial Ordinance Plan) it refers to designated areas with acceptable uses defined with the direct participation of the citizens and public authorities according to what is best for that place in terms of environmental, social and economic development.”

Among the developers there are two aspects that concern Orvañanos. One is the typical approach of making the most of the land, with maximum density and zero quality of life. This, unfortunately, persists. Nevertheless the most valuable properties are those that respect green areas and promote a sustainable quality of life. “This trend should dominate, but is often overcome by the profit motive.

In terms of development and growth the role of government in a modern society should be that of coordinator.  He believes that there are sectors of  private enterprise with natural leaders who should be respected and recognized when  they support the economic and productive strength of our country.  Together they represent a huge powerful force to make sure citizens’ rights are respected. “I agree that these sectors should communicate more. Why? Because we are disorganized and barely comunicate. If we behave like islands, we´ll never achieve the efficiency we require as a mature and sustainable society.”

Mexico is maturing rapidly and Enrique Orvañanos attributes these remaining imbalances to the fact that Mexico is still a young country. “Since the Aztecs we have been dependent on a hierarchical authority that continued with the Spaniards. We still depend on the government to solve the country´s problems, but this vision, fortunately, is evaporating. ”

As a final message, Orvañanos reminds us that those who “do believe in the common good” musn’t let limiting beliefs about the future hold us back. On the contrary, positive intention is a force .  It needs to go viral… And the conservation of nature is essential. It’s like the foundation of a house. “We have the tools and we cannot lose faith.”

See complete transcript in Diálogos del Agua of www.aguavidasma.org

 

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