El futuro es hoy. La sequía, los incendios forestales y la pérdida de tierras agrícolas por los efectos del cambio climático obligan a repensar la supervivencia de la humanidad desde otra perspectiva.

En esta situación límite llama la atención el proyecto Cuenca Sana-Comunidad Sana que tras concluir su primera etapa en diciembre pasado, beneficiando a más de 235 familias de zonas rurales de San Miguel de Allende, ahora propone algo más ambicioso aún.

Se trata de una proyección del mismo modelo a cinco años para beneficiar a 15 comunidades con crisis hídrica. La estrategia es clara: manejo integral de cuenca, trabajo colectivo, autogestión y la alineación de recursos para detener la perdida de suelos (procesos erosivos y desertificación), la pérdida de cosechas, atender las afectaciones a la salud (por alimentación deficiente) y economía locales, agravado todo esto por la pandemia global.  

Los responsables de este proyecto, Agustín Madrigal, director de Salvemos el Río Laja y Jalíl Aragón, promotora socio-ambiental pusieron a prueba este esquema en 8 comunidades durante el año pasado. Y por los evidentes resultados alcanzados Cuenca Sana-Comunidad Sana estaría reproduciendo a cinco años el mismo modelo piloto (ver los tres reportajes sobre el tema en: http://aguavidasma.org/) con abundancia de talleres sobre economía familiar, cuidado a la salud y medio ambiente, además de capacitación para proyectos productivos agrícolas locales sostenibles. Asimismo, con el apoyo del gobierno local y otras organizaciones de la sociedad civil se incrementarían las obras de restauración y conservación de suelos, reforestación, instalación de sistemas colectores de agua de lluvia, creación de huertos de traspatio, escolares y comunitarios.

A cinco años de distancia está previsto generar una notable transformación de las comunidades a partir de un cambio de hábitos, para alcanzar una cultura autogestiva, hasta lograr una nueva realidad como forma de convivencia y supervivencia.

El tema de la salud familiar es el detonador para lograr acciones individuales-familiares comprometiendo así a la colectividad. Se propone que el involucramiento de familias participantes vaya en aumento, a la vez que la inversión en el proyecto  disminuye en tanto que crece la autogestión. Es decir, si la inversión inicial en 2022 es de 23 millones 214mil pesos, para el año 2026 se reduciría a 3 millones 600 mil pesos.

Esto implica involucrar –durante el primer año– a un 15 por ciento de las familias para fomentar principalmente el cambio de hábitos. Para el año 2024 se fomentaría una cultura autogestiva involucrando a un 45 por ciento de las familias. En 2027 ya se podría hablar de una comunidad sostenible con el 80 por ciento de participación familiar, creando así una nueva realidad para la cuenca.  

Esta transformación progresiva es la plataforma para la resilencia hídrica en comunidades vulnerables de la subcuenca Alta Río Laja –del acuífero Río Laja– entre 2022 y 2027.

El proceso de sobreexplotación del acuífero, —hay más de 3 mil 500 pozos en activo—   genera un agotamiento hídrico de tres a cuatro metros por año. Así, la recarga natural del acuífero profundo queda fuera de la escala humana. La solución a corto y mediano plazo, como lo propone Cuenca Sana-Comunidad Sana es lograr una mejora en los mantos cerca de la superficie, un acceso sostenible al agua con ecotecnias alternativas al uso de pozos de agua subterránea, así como la urgente transformación de hábitos en la cultura del agua en general, empezando por la industria agrícola que consume el 85 por ciento del agua extraída del subsuelo.

 

 

 

 

 

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