Requerimos de leyes que obliguen al uso de ecotecnias

Enrique Orvañanos es Consultor de negocios para la firma Keller Williams de bienes raíces. Socio Fundador de “Soluciones Solares”, así como, “Past-President” del Club Rotarios del Medio Día donde ha promovido el uso de ecotecnias —energía solar y captación de agua de lluvia— en las zonas rurales de San Miguel de Allende.

OCAS:

Quiero relacionar este entrevista con la tensión entre desarrollo y conservación. Se supone que el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Municipal controla esta gran tensión. Desde tu visión, ¿qué avances o retrocesos has observado para encontrar soluciones a los problemas ambientales de San Miguel de Allende, fundamentalmente la sobreexplotación del acuífero?

Enrique Orvañanos:

Lo primero que quisiera decir es que no hay que poner en discusión el crecimiento, el desarrollo social frente a la ecología sustentable. Son todas a la vez, no una u otra. En el caso del desarrollo económico que incluye bienes raíces y creación de empresas, es fundamental entender que éstas ofrecen empleo y crecimiento. Sin embargo, estamos destruyendo la naturaleza a la vez que crecemos de manera desordenada. Ese desorden precisamente trata de controlarse y orientarse con los planes de ordenamiento territorial y ecológico. Cuando se habla de las UGAS (Unidades de Gestión Ambiental, inscritas en el POET o Plan de Ordenamiento Territorial) se refiere a territorios definidos con vocaciones deseables y que se definieron con la participación directa de algunos ciudadanos y servidores públicos… respondiendo a ¿qué es lo que más conviene a los pobladores de ese lugar y de acuerdo al desarrollo social, económico y ecológico?

No podemos permitir seguir perdiendo la calidad de la vida. Como Rotario que trabajo con el tema del agua te digo que, sin duda alguna, la captura del agua de lluvia es una solución a la deficiente distribución del agua. Ya todos estamos cansados de escuchar los problemas y debemos enfocarnos en las soluciones prácticas y realistas. Claro que hay diferentes opiniones e intereses particulares que evitan que esto se logre, pero también el sentido común, los medios y las redes sociales nos permiten a los ciudadanos expresarnos de manera propositiva.

El crecimiento de San Miguel es inevitable. A la gente le gusta vivir bien y este lugar es para vivir bien. Y también tenemos que pensar qué está pasando con el tránsito de la ciudad y las vialidades, qué está suciediendo con la infraestructura para suministrar de agua y drenaje, el tratamiento de aguas negras, los servicios de luz, basura y estacionamiento.

OCAS:

La sensación general es que el crecimiento está desbordado. Que los Planes de Ordenamiento Ecológico y Territorial no están siendo respetados. Que hay fuerzas económicas avasallando las zonas de conservación. Desde la perspectiva del sector de los bienes raíces ¿cómo percibes el desequilibrio entre desarrollo y conservación?

Enrique Orvañanos:

El crecimiento de una ciudad debe ser hacia afuera, no hacia el centro que está sobresaturado. Hay algunos proyectos que están en proceso de implementarse como los estacionamientos alrededor de la ciudad y un transporte público mejorado. Paralelamente, el respeto por parte de las autoridades a los planes de desarrollo, consultados con la ciudadanía, es fundamental. De no ser así, o se cambia lo escrito o se remueven a los funcionarios que incumplan. Me parece inaceptable que se faciliten los permisos de construcción de manera ilegal. También creo que hay muchas zonas en las afueras de la ciudad que pueden desarrollarse perfectamente y ser dotadas de infraestructura. Tenemos los recursos y las tecnologías.

Yo no estoy peleado con el crecimiento y sí he observado dos grandes tendencias: conservar la ciudad como era hace 20 años, que considero es una visión muy romántica, y por otro lado el desbordamiento. El tráfico es un síntoma muy claro. Eso no quiere decir que no haya una solución…como la conclusión del circuito del libramiento en la parte oriente de San Miguel. ¿Qué ha pasado con esto?

OCAS:

¿Qué conciencia tienen los desarrolladores del equilibrio entre conservación y desarrollo? Me refiero a conjuntos habitacionales con recarga al acuífero, reciclado de aguas jabonosas, captura de lluvia y del sol. ¿Se está haciendo?

Enrique Orvañanos:

Yo no soy desarrollador pero he observado diferentes modelos. Están las casas masivas tipo Infonavit, donde no hay áreas verdes y están maximizando el uso de la tierra y minimizando la calidad de vida de los habitantes. Ese modelo es obsoleto.

Creo que pueden hacerse construcciones bellas y autosustentables donde pueda convivir la gente de manera mucho más eficiente. Hay fraccionamietos bellísimos en San Miguel pero todavía tienen que mejorar con respecto a la descarga de las aguas negras. Si las viviendas no tienen sanitarios secos o bio-digestores, una tecnología ya comercial, se está cometiendo un grave error. El poner un calentador solar en el techo de las casas también es accesible para todos.

Es cierto que hay desarrolladores que no están tomando en cuenta la calidad de vida de los habitantes por maximizar sus utilidades. Pero hay muchas zonas donde se puede construir porque no son aptas para la agricultura pero sí para construir de manera ecológicamente sustentable. Y eso le ha faltado a algunos de los desarrolladores y al gobierno. Debería haber hoy día leyes concretas que obliguen el uso de las ecotecnias como la captura de agua de lluvia, los biodigestores y baños secos.

OCAS:

Hay quienes proponen que las zonas de conservación deberían ser protegidas por los ciudadanos mediante la compra de esos territorios para la conservación exclusivamente. Siento que es necesario e indispensable. Desde la perspectiva de los promotores de bienes raíces, ¿se puede promover una opción así? ¿Habría una disposición por parte de la población para lograr esto? Equivaldría a promover una reserva privada para la infiltración de agua de lluvia al acuífero.

Enrique Orvañanos:

Sí, siempre y cuando puedas tener ahí tu casa de campo. Normalmente se construye una pequeña área dejando una gran superficie para la infiltración del agua de lluvia. Sí hay desarrollos que tienen ese enfoque ecológico y sustentable, mientras que hay otros que sí atentan contra las zonas de recarga. Eso no tiene sentido habiendo tanto espacio. Si viviéramos en Manhattan lo entendería porque ahí ya no hay para dónde moverse.

El tema de la incomunicación entre el Municipio, el Estado y la Federación es el verdadero cáncer de la organización gubernamental. Se va todo el dinero a la Federación y luego se nos regresa recortado y no necesariamente el que el Municipio necesita para ocuparse de todos estos temas.

OCAS:

¿El sector de bienes raíces se reúne, cuáles son sus temas de discusión? ¿Cuáles son sus preocupaciones y si se plantean incidir en la corrección de estas tendencias urbanizadoras depredadoras?

Enrique Orvañanos:

Como en todos los segmentos del mercado hay partes organizadas y otras que son independientes. Pertenecemos a una asociación de profesionales en inmuebles con una reunión semanal y comentamos qué se oferta en el mercado, qué nuevas leyes aparecen, o reglamentos o nuevos impuestos como el de adquisiciones. Antes, el que vendía, generaba una utilidad y sobre ello se pagaba un impuesto. A finales del año pasado se agregó a los compradores un impuesto por adquisición. Es decir, ahora cuesta más dinero comprar. Recientemente se acaba de aumentar el impuesto sin mucho aviso. Eso dificulta la venta porque hace más cara la propiedad. Y ese dinero se va al gobierno y yo espero que se quede en el Municipio. Si es para reinvertir en infraestructura para ofrecer mejores servicios, estoy de acuerdo. Pero habrá que ver cómo se gasta ese dinero. Los servidores públicos tienen el deber de reportar en qué se gastan los impuestos.

También hablamos de la calidad del profesional de bienes raíces. Hay muchas personas participando en la compra-venta que no tienen la más peregrina idea de lo que están haciendo. El bien inmueble es el patrimonio de la gente y el trato debe ser eficiente. Hay propiedades que tienen problemas de carácter jurídico. Hay inseguridad patrimonial por la falta de comunicación transparente entre el registro público, los notarios, el catastro y el predial. Esto provoca muchos conflictos, algunos hasta la muerte de las personas. Esto sucede sobre todo en la zona rural y suburbana.

Tocamos temas de educación de los agentes inmobiliarios. Hay mucha comunicación entre los asociados porque consideramos que no somos competidores sino colaborades dentro del mismo sector. Eso con el afán de dar un mejor servicio a nuestros clientes. Así la gente tiene mayor confianza en invertir o en vender. Tenemos una base de datos común y tocamos problemas de interpretación de la ley. En qué zonas se debe desarrollar, por ejemplo. Y aquí debería de haber mayor participación por parte de los desarrolladores. Ese es otro gremio pero sí los conocemos.

Entre los desarrolladores veo dos vertientes, como dije anteriormente. Veo el típico enfoque de aprovechar al máximo la tierra con la máxima densidad. Pero también veo que una propiedd es más valiosa cuando respeta áreas verdes y propicia una calidad de vida sustentable y sostenible. Ésta debería ser la tendencia prevalente pero todavía existe la vocación de sacar dinero. Es cierto que los permisos y las regulaciones crean una enorme corrupción que dificulta la construcción. Sin embargo, el que se respete la ley y no exista impunidad, ni corrupción es lo que hace que un país sea de primer mundo o de tercer mundo.

OCAS:

¿Y tú como ciudadano qué sientes cuando eres testigo de todo lo que está pasando?

Enrique Orvañanos:

Sin duda me apalancaría en las redes sociales, en los nuevos medios de comunicación libre para expresar lo que pienso. El antiguo periodicazo hoy se hace a nivel social y cada día va a suceder más. Eso obliga a las autoridades a ser mejores ciudadanos y a ejercer su funcion que es administrar o coordinar a quienes producimos, en vez de hacerlo ellos de manera directa e ineficiente.

Se ha comprobado que la iniciativa privada es más eficiente que el sector público. Los empresarios trabajamos en función de las utilidades y el gobierno en cómo se gasta el presupuesto. No estoy de acuerdo con ese modelo que no favorece el desarrollo. Y el resultado se nota. Como Rotario sigo viendo la pobreza extrema y la carencia de servicios que sí tiene solución porque ya lo hemos demostrado. La gente puede tener agua con cisternas para la cosecha de lluvia. Creo que sí se puede y sigo siendo optimista.

OCAS:

Está el sector de bienes raíces, el de turismo, el de agricultura y ganaderia…son interdependientes y fuertísimos económicamente hablando. También están las organizaciones de la sociedad civil, y si todas estas fuerzas se comunicaran entre sí, habría una presión que transformaría la relación de los políticos y autoridades con la sociedad. El gobierno viene siendo una minima parte si comparamos su presencia frente a toda esta fuerza creativa.

Enrique Orvañanos:

El rol del gobierno es ser un coordinador en una sociedad moderna. Pero se comportan como monarcas. Estoy de acuerdo en que la sociedad activa debe de comunicarse más. Antes era difícil pero ahora ya no. La nueva tecnología va a evolucionar al planeta y a México para que ya no nos veamos como enemigos entre sectores. Se dice que los agricultores se llevan gran parte del agua, pero sin ellos no habría hortalizas, vacas ni leche. Sólo tienen que ser más eficientes en sus sistemas de riego y producción y ya existen los mecanismos para lograrlo.

Sin duda hay áreas eficientes del gobierno pero son las menos. O por lo menos los ciudadanos no las vemos. El resto es caos e ineficiencia y eso va a cambiar cuando nosotros los ciudadanos que sí producimos se los digamos y exijamos. Y eso se logra con la masificación de la comunicación. Si nos comportamos como islas no se logra. Y eso lo han promovido los gobiernos por conveniencia, así como la falta de educación pública. Ya es tiempo de que los ciudadanos tomen el poder. La dictadura ya pasó a la historia.

OCAS

¿Ustedes como sector pueden presionar para que haya más transparencia?

Enrique Orvañanos:

Creo que si pero junto con el resto de la sociedad. ¿Quién está en contra de que la gente tenga un buen empleo, un salario digno y que los empresarios no tengan impedimentos para desarrollrse? Si esto sucede es porque nosotros lo estamos permitiendo. Las leyes son para servir al pueblo. Si vemos la constitución esto es lo que representa. Debemos exigirlo como pueblo. Estamos en un proceso de maduración. México es un país joven todavía. Desde los aztecas hemos sido dependientes de una autoridad jerarquica que continuó con los españoles. Seguimos dependiendo del gobierno para resolver los problemas del país pero esa visión, afortunadamente, está evaporándose.

Lo primero que debemos sostener es la fe de un buen futuro para todos, no importa el sector. Y la conservación de la naturaleza es la esencia. Es como los cimientos de una casa. Tenemos las herramientas y no podemos perder la fe.

En México tenemos un alto potencial y un bajo rendimiento en energía solar, por ejemplo. ¿Qué pasa? Que estamos desorganizados, incomunicados. Pero lo que no se vale, como mensaje final, es que los que sí creemos en el bien común, sigamos con la creencia limitante de que va a suceder lo que no deseamos. Por el contrario, la intención positiva es una fuerza, una energía creativa que transforma y mejora la calidad de vida de todos. Debemos hacerlo viral…

Las redes sociales nos permiten compartir soluciones, hablar de lo positivo. No se trata de tener siempre enfoques críticos hacia los dirigentes. También debemos respetar a los líderes naturales de la sociedad. Cuando aprendamos a valorar las iniciativas de una sociedad organizada todo va a cambiar. A un mal gobierno no le conviene tener una sociedad organizada porque van a cambiar las condiciones de relación con la ciudadanía. A un buen gobierno le hiperconviene. El slogan de que “la solución somos todos” es correcto. Menos esfuerzo con mayor resultado. Pocos recursos bien utilizados es mejor que muchos recursos mal utilizados. Lo malo es cuando te acostumbras a vivir mal…

El problema que tenemos es muy claro. Estamos destruyendo la naturaleza, no está mejorando la calidad de vida del ciudadano y existe una falta de creencia en las instituciones por su desorganización y desvinculación. Pero un buen enfoque y la perseverancia para querer salir todos juntos con soluciones que sustituyan lo que ya no funciona… es la revolución que necesitamos. Somos suficientemente inteligentes para encontrar esa evolución a favor de todos.

 

 

 

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