El Foro del Agua 2018organizado por El Charco del Ingenio presentó un mosaico de historias suficientes para reescribir la constitución mexicana y regresar a los derechos fundacionales de la Humanidad y de la Tierra. Participaron grupos de la sociedad civil, abogados, científicos y economistas convencidos de que si bien asistimos al quiebre del neoliberalismo, —por su potencia autodestructora— también vemos una gran oportunidad para reconstruir y resignificar a México. Una pregunta básica dirigida a los ponentes sobre qué visión o ideal los mantiene inquebrantables en el desarrollo de sus tareas reconstructivas nos confirma que estamos transitando un cambio de era… de la simple comunicación a la co-creación.

Gustavo Lozano, abogado del grupo Acción Colectiva nos ha dicho que la clave está en el trabajo con la sociedad. Es el momento de que ésta ocupe espacios de toma de decisión. Guanajuato es pionero en los Consejos Ciudadanos. “En su momento fue una buena idea pero hoy están colonizados por corporativos con intereses partidistas”. ¿Dónde están los avances? En las comunidades rurales que suelen tener una visión muy distinta de la vida. Se relacionan de otra manera con su contexto. “Yo creo que ahí está la esperanza.”

Hubo una época en que muchos abogados sentenciaron: El derecho no funciona… “Es cierto que esto ha cambiado en los últimos siete u ocho años. A través de rehabilitaciones sociales hemos tenido conquistas jurídicas que hacen posible ilusionarnos con algún tipo de justicia.”

Lozano cree en un uso alternativo del derecho. Aunque las vías alternativas son, sin duda, la ruta más larga y compleja. Implica el trabajo con la gente… los sujetos de la injusticia. Son un gran reto y a la vez una oportunidad para crecer, dice. Y esos espacios vacíos están creciendo porque la amenaza –ambiental y social—está a punto de reventar. La tensión ya llegó a su límite.

Pero es optimista. “Si…a veces se me pone la piel chinita cuando leo algunas sentencias que son poesía pura. Cuando un juez valiente de un lado tiene la Constitución y del otro los tratados internacionales y que además no está en su despacho encerrado… esas personas existen y me inspiran, aunque cada vez son menos.”

Su ideal es abonarle a esos procesos que concluyan con decisiones que garanticen el porvenir de los pueblos.

“¡Eso es lo que me anima!”

Víctor Manuel Toledo, doctor en etnoecología, también es escéptico con respecto a la ciencia de la academia. No garantiza necesariamente un aporte para la vida. El conocimiento científico está siendo cooptado cada vez más por las grandes corporaciones. En términos del agua… ni se diga. En los últimos 30 años la investigación en las universidades públicas se ha visto restringida por los intereses del neoliberalismo. Donativos y apoyos financieros son como un bozal que impide la libre expresión. El caso de la biotecnología en México es clarísimo.

Pero hace diez años un pequeño grupo fundó La unión de científicos comprometidos con la sociedad. “Digamos que representa la conciencia dentro de las comunidades científicas,” afirma Toledo. Y se refleja en muchos campos, pero sobre todo en la producción de alimentos. Los avances de la agroecología compite con el modelo agroindustrial —con grandes maquinarias— cooptado por las corporaciones … “Pero vamos a ganar la batalla. En América Latina hay una verdadera revolución,” dice. Miles de productores trabajan en la agroecología. En los congresos participan hasta 6 mil productores.

Por eso Toledo está convencido de que América Latina es hoy la región más esperanzadora del mundo.

Andres Barreda, economista, representa al Tribunal Permanente de los Pueblos. Maneja cifras abrumadoras de destrucción masiva. También miembro fundador de La unión de científicos comprometidos con la sociedad habla de miles de muertes de personas por envenenamiento ambiental. La desregulación en el manejo de los recursos naturales, a partir del Tratado de Libre Comercio, ha significado sobreexplotación. Devastación de ríos y mantos acuíferos. La idea del Tribunal es que se involucren cientos de miles de organizaciones demandando justicia. El 80 por ciento de los conflictos ambientales en México son del agua.

“Estamos buscando un impacto en la cultura política de México y que haya castigos puntuales a los responsables. Es un camino muy largo. Pero vendrá una crisis política y como en 1917, tendremos que crear una nueva constitución. Ese es el sentido de las luchas morales, éticas y culturales que se mueven en el ambito jurídico.”

¿En qué se cifra la esperanza y el empoderamiento del Tribunal de los Pueblos? “La gente pelea. La gente nunca ha dejado de pelear en los últimos 50 años. Les dan palo, los reprimen y siguen. México es uno de los pueblos más incansables.”

Aunque sin logros visibles, porque en materia de detención de responsables no ha habido ninguno, hay un punto a favor. El tiempo ya se acabó. “Durante 30 años nos han vendido la idea de que el Tratado de Libre Comercio nos haría prósperos. Que nos íbamos a volver como los norteamericanos. Todo lo contrario. La multitud inocultable de crímenes ha vuelto a México en uno de los países más violentos del mundo”. Ahora viene Trump y nos compara con culebras venenosas, dice. Se acabó el sueño de prosperidad vendido por Salinas, Zedillo y Fox.

Eso nos obligará a repensar México como un país soberano. Además, el planeta mismo pondrá un límite a la destrucción masiva de los recursos…“Ese es el problema más fuerte. Ahí es donde apunta el tema del genocidio. La devastación ambiental no va a hablar de miles de muertos, sino de miles de millones. Y eso ya está en curso…”

Ante ese panorama desolador, ¿qué lo mantiene firme en el camino de la esperanza? “¡Creo en el pueblo de México!”

Juan Carlos Zesati, párroco de la comunidad de San Cayetano, confirma lo dicho por Barreda. “En las comunidades rurales de México hay una gran reserva de sabiduria, quizas adormecida por verse abrumados, pero ya existe esa capacidad”. Una comunidad funciona por su solidaridad.

Su compromiso es acabar con las “muertes por agua”. El agua ha sido despojada de su dimensión espiritual. Pero no hay soluciones rápidas. “Debe haber un proceso de valoración y asimilación por parte de la comunidad que lo ligamos a la construcción de las cisternas de cosecha de agua de lluvia. El peligro está en ofrecerles solamente la solución técnica. El reto es que la gente entienda las causas. Que ellos decidan cuáles son las soluciones. Eso los empodera.”

La misma emergencia de escacez y contaminación del agua por arsénico y fluoruro provoca la unión. La realidad tan dura provoca el interés de la comunidad. Es como una semilla que crece. Porque construir una cisterna conlleva una fuerza espiritual de fondo. Implica ver en el otro a un hermano. “Hablo de solidaridad y fraternidad”. Esto los sostiene en el camino. La motivación de fondo es el derecho humano a la vida.

Así se formó la agrupación Comunidades unidas por la vida y el agua. Convencido, Zesati advierte: “Nosotros vamos a vencer al igual que David venció a Goliat. Utilizó piedras para ganarle al gigante. Sin embargo, esas piedras iban cargadas de la fe en el espíritu.”

Doce mujeres de diferentes comunidades acompañan al padre Juan Carlos Zesati. Son doce mujeres enfocadas en lo mismo. María Luz Torres dice que “ya estamos muy concientes de lo que sucede con el agua contaminada y trabajamos con la comunidad para informarles a todos”. Muchos no quieren creer que hay un problema. Pero grupos como Cedesa, Club Rotarios, Caminos del agua y Codesi han apoyado mucho para instalar sistemas de captación de agua de lluvia.

Angela Pérez reconoce que gracias a las reuniones mensuales y los talleres de Marcos Adrián Ortega han encontrado las palabras para pedir el apoyo de las autoridades . “Y defendernos”… Doña América, por su parte, asegura que el padre Zesati y María Luz Villafuerte metieron papeles a la Presidencia Municipal de San Luis de la Paz para que apoyen con más cisternas. Tanto se han movido que ahorita las autoridades ya escuchan, ya reaccionan.

No es fácil. Cuando empezaron a reunirse otros quisieron desanimarlas. Da miedo el trabajo y la responsabiidad. Pero al ver la solución al problema del agua se animan. “Ahora somos bastantes. Estamos trabajando para dejar a nuestros hijos y nietos un futuro mejor. Nosotros no tendremos herencia material, pero una herencia del agua que es vida… es lo mejor que les podemos dejar.”

Rosalía Pérez resume su vida así:Nuestros hijos están sin dientes. Nuestros ancianos están malos de sus articulaciones. Ha habido muertes por insuficiencia renal. Es tristísimo. Nosotros todavía no tenemos cisternas. Estamos en el grupo porque andamos en la necesidad de que nos regalen cisternas. No tenemos dinero para pagar pero sí tenemos a la famlia dispuesta a trabajar. Somos bastantes… en total 18 comunidades. Estamos hablando de miles de personas que se han unido a este movimiento. Tenemos que armarnos espiritualmente para seguir adelante. Nos da paz y confianza en que va a caer la lluvia. En mi casa ni pisos tengo… pero yo quiero agua del cielo.”

Ver transcripción completa de las entrevistas en la sección Diálogos del Agua de la página www.aguavidasma.org

The Foro del Agua 2018, held in El Charco del Ingenio presented enough stories to rewrite the Mexican constitution and return to the foundational rights of Humanity and planet Earth. Social organizations, lawyers, scientists and economists participated convinced that while we witness the breakdown of neoliberalism — due to its self-destructive capacity — it is also a great opportunity to rebuild and revalue Mexico. The speakers were asked about their personal vision or ideal that keeps them steady in this reconstructive mission. Their answers confirm that we are moving into a new era…from simple communication to co-creation.

Gustavo Lozano, lawyer, works with Accion Colectiva. He believes community work is the key. It is time that citizens occupy decision-making spaces. Guanajuato is a pioneer in creating Citizen Councils. “At the time it was a good idea, but now they are overrun by corporations with political interests.” Where is change occuring? In rural communities that usually have a very different vision of life. They relate differently to their context.

There was a time when many lawyers pronounced:The rule of law has broken down … “It is true that this has changed in the last seven or eight years. Through social rehabilitations we have made legal conquests that make it possible to hope for some kind of justice. ”

Lozano believes in the alternative application of the law. Although the alternative paths are the longest and most complex… they involve working with people … the subjects of injustice. They are a great challenge and at the same time an opportunity to grow, he says. Those empty spaces are growing because the environmental and social threat is about to explode. The tension has reached its limit.

But he is optimistic. “Yes … sometimes I get goosebumps when I read some legal sentences that are pure poetry. When a brave judge with the Constitution in one hand and the International Treaties in the other, not locked in his office … I know these people exist and inspire me, although they are few.”

Lozano´s goal is to support those legal processes that guarantee the future of the common people.

“That’s what encourages me!”

Víctor Manuel Toledo, doctor in ethnoecology, believes, as well, that science is not always supportive of life. Scientific knowledge is being co-opted more and more by large corporations. In the last 30 years, research in public universities has been restricted by the interests of neoliberalism. Donations and financial support have become a muzzle that prevents free expression. The case of biotechnology in Mexico is an example.

Ten years ago a small group founded the Scientists Union Committed to Society. “Let’s say it represents the conscientiousness within scientific communities,” says Toledo. And this is reflected in many fields, but especially in the food production sector. Advances in agroecology compete with the agro-industrial model —with large machinery— co-opted by corporations… “But we are going to win the battle. In Latin America there is a real revolution”. Thousands of producers work in agroecology. Up to six thousand producers participate in our congresses.

Toledo is convinced that Latin America is today the most hopeful region in the world.

Andres Barreda, economist, represents the Permanent People´s Tribunal. He reveals overwhelming figures of environmental massive destruction. As one of the founders of the Scientist´s Union Committed to Society he speaks of thousands of people dying of poisoning. Deregulation in the management of natural resources since the Free Trade Agreement has meant overexploitation. Devastation of rivers and aquifers. The idea of ​​the Tribunal is to involve hundreds of thousands of organizations demanding justice. 80 percent of the environmental conflicts in Mexico have to do with water.

“We want to make an impact on our political culture so that those responsible can be punished. It is a very long road ahead of us. But a political crisis will come and as in 1917, we will have to create a new constitution. That is the meaning of the moral, ethical and cultural struggles within the legal sphere.”

Where lies the hope and empowerment of the People’s Tribunal? “The people are fighting, he says. The people have never stopped fighting in the last 50 years. They are repressed and beaten but they have never stopped. Mexicans are one of the most tireless peoples in the world.”

Although there are no visible legal achievements, there is a point of hope for the Tribunal. The time is up. “For 30 years polititians have sold the idea that the Free Trade Agreement would bring prosperity. That the American way of life would reach all Mexicans. Quite the opposite. The indisputable crimes have turned Mexico into one of the most violent countries in the world. Now Trump compares us to poisonous snakes. The dream of prosperity sold by former Presidents Salinas, Zedillo and Fox is over.”

That will force us to rethink Mexico as an sovereign country. In addition, the planet itself will put a limit on the massive destruction of resources … “That is the greatest problem. That’s where the genocide issue comes in. Environmental devastation is not only causing thousands of deaths, but thousands of millions of deaths. And that is already under way …”

In the face of that bleak horizon, what holds Barreda firmly on track?

“I believe in the people of Mexico!”

Juan Carlos Zesati, parish priest of the San Cayetano community, confirms what Barreda just said. “In the rural communities there is great wisdom, perhaps numbed by overwhelming problems, but that capacity already exists”. A community functions thanks to its solidarity.

His commitment is to put an end to the “water-related deaths “. Water has been stripped of its spiritual dimension. There are no quick solutions. “There must be a process of assessment and assimilation by the community that we link to the construction of rainwater harvesting tanks. The danger lies in just offering the technical solution. The challenge is for the people to understand the causes. They decide what the solutions are and that is very empowering.”

The same emergency of scarcity and contamination of water with arsenic and fluoride brings them together. Their reality is so hard that the interest of the community arises. It is like a seed that grows. Also, building a cistern carries a spiritual force. It implies looking at the other as a brother or sister. “I speak of solidarity and fraternity.” This holds them tight. The underlying motivation is the human right to life.

This is how the group Communities United for Life and Water was formed. Zesati is convinced that: “We are going to win this battle just like David beat Goliath. He used stones to hit the giant. However, those stones were loaded with faith in the Spirit.”

Twelve women from different communities came here with Juan Carlos Zesati. They are twelve women focused on the same goal. María Luz Torres says: “We are already very aware of what happens with contaminated water and we work with the community to inform everyone.” Many do not want to believe that there is a problem. But groups like CEDESA, Club Rotario, Caminos de Agua and CODESI have been very supportive, installing rainwater collection systems.

Angela Pérez admits that thanks to the monthly meetings and the workshops by Marcos Adrián Ortega they have “found the words to ask for support” and defend themselves … America, meanwhile, says that Father Zesati and Maria Luz Villafuerte sent the necessary documents to the Municipality of San Luis de la Paz to ask for more cisterns. After so many actions, the authorities finally reacted and have listened.

It’s not easy. At the beginning others wanted to discourage them. The work and responsibility are scary. But beginning to see the possible solutions motivated them.”Now there are enough of us. We want to leave our children and grandchildren a better future. We may not have material goods, but the best we can give them is clean water for life. ”

Rosalía Pérez sums up her life. “Our children are toothless. Our elders have bad joints. There have been deaths due to kidney failure. It is sad. We still don´t have rainwater catchment systems in our community, so we joined the group to receive cisterns. We don´t have money to pay but our family is willing to work. We now have enough people involved… in total 18 communities. We are talking about thousands of people who have joined this movement. We must strengthen ourselves spiritually to move forward. It gives us peace and confidence that the rain will fall. I may not even have floors in my house … but I want water to fall from the heavens.”

See full transcript of the interviews in the Water Dialogues section of www.guavidasma.org

 

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