¿Cómo llevar agua para todos?

En palabras de Juan Antonio Jaramillo, Director de SAPASMA, si el lema del organismo operador es Agua para todos, resulta indispensable aumentar la capacidad de saneamiento de la cabecera municipal. Por lo anterior, el consejo directivo contempla la construcción a mediano plazo de una segunda planta de tratamiento, así como la reingeniería de la planta actual con el fin de aumentar su capacidad. Con 12 años de uso continuo y debido al aumento de la población y contaminación del agua, sobre todo con productos químicos, ya es obsoleta. Por otro lado, la Presa Allende es “una laguna de oxidación” que implica un proceso natural de autodepuración. Su agua está concesionada a los agricultores y difícilmente podría destinarse para uso urbano. En total, el agua tratada alcanza un 70 por ciento de las aguas negras de la cabecera municipal.

En el área urbana y rural “cada vez hay más presencia de elementos fuera de la norma”. En los pozos urbanos hay fluoruro. “Sin embargo, el agua que llega a los domicilios cumple con la norma”. El agua de pozos contaminados se mezcla diariamente —en los tanques de almacenamiento— con agua de pozos no contaminados. Estos son como los tinacos de las casas con un regulador para garantizar que siempre haya agua. Hay 18 pozos que surten el agua a San Miguel de Allende y están en operación 36 tanques de almacenamiento.

“Ya sabemos qué tanto fuera de la norma está un pozo y sabemos que la mezcla va a salir bien. El problema es que el fluoruro va aumentando y llegará un momento en que no alcanzará el agua para diluirlo. Esa medida no se va a poder sostener por mucho tiempo. En algún momento tendremos que potabilizar. Las comunidades que sólo tienen una fuente de abastecimiento lo hace cada vez más difícil. Las nuevas perforaciones están saliendo contaminadas también.”

La más reciente perforación fue en Guanajuatito. El funcionario de Sapasma reconoce que tiene arsénico fuera de la norma. “Vamos a tener que poner una planta potabilizadora para que la gente tome agua. El fluoruro y el arsénico son susceptibles de ser eliminados por osmosis inversa. Es una tecnología cara pero va bajando su costo porque ya hay muchos productos en el mercado. Sin embargo, cuando hay manganeso o fierro el proceso se complica. Esto es cada vez más evidente en el estado y creo que ya todo mundo lo sabe. Es un tema que vamos a tener que atender muy pronto.”

OCAS:

¿Cuáles son las soluciones? ¿Cómo podemos desacelerar el abatimiento del acuífero desde lo urbano?

Primero, tenemos que continuar con el diseño de redes urbanas de tal manera que controlemos las presiones del agua que provocan las fugas. Más o menos se tira el 40 por ciento del agua que se extrae. Ningún organismo operador llega a distribuir al 100 por ciento. Sólo Barcelona distribuye el 94 por ciento de lo extraído. Pero en México creo que podemos llegar al 75 y todo eso representa a lo mejor un millón de metros públicos. Es muchísimo y es algo que puede hacer el Sapasma.

OCAS:

¿Sapasma considera viable que el agua tratada de esa futura planta de tratamiento tenga un uso doméstico, lo que implicaría un mayor ahorro del agua extraída?

No está contemplado así. La potabilización de las aguas superficiales es muy difícil y costoso. Hemos pensado en hacer un intercambio con la CONAGUA. Les damos agua tratada de su presa y ellos nos regresan agua para potabilizarla. También están los misteriosos acuíferos profundos. A lo mejor algún día tendremos que perforar hasta alcanzarlos… cuando ya nos falte el agua. Pero ésta no es una solución cercana.

OCAS:

¿De qué manera SAPASMA puede obligar a los constructores de los grandes conjuntos habitacionales e industrias a recargar el acuífero? Ya existe la tecnología adecuada y se ha comprobado su eficacia.

La ley de aguas nacionales no obliga a que los constructores regresen el agua al acuífero. Se podría modificar la ley a nivel nacional para crear pozos de recarga bajo ciertas características. La legislación nos obliga a no retener el agua de lluvia que escurre… pero hay trucos. Les doy un ejemplo: hay más de 200 comunidades muy pequeñas que no tenemos manera de alcanzar. Es muy costoso. Pero si nuestro tema es Agua para todos ¿cómo le vamos a hacer para llegar tan lejos? El Consejo Técnico Consultivo Nacional de Sanidad Animal (CONASA) está haciendo unas ollas para la captación de agua de lluvia. Dice que no las pone en el cause, pero sí… porque la ubicación tiene un truco….son trucos y hay que hacer porque la gente necesita del agua. Ese tipo de soluciones son las que tenemos que buscar. Igual pasa con la recarga. A lo mejor la legislación es un poco absurda…pero así es.

Nosotros estamos apretando para que grandes conjuntos habitacionales como Las Ventanas usen su planta potabilizadora. Y no la usan porque es más negocio seguir cobrando la cuota a los residentes. Así de mezquino es el tema. En el caso de Zirándaro se supone que su planta les va a ayudar a regar con agua tratada…también es el caso de Otomí. Estamos obligándolos a que compren agua tratada. Ellos mismos está construyendo una línea para regar con agua tratada. A todos hay que presionarlos para que usen agua tratada para el riego.

La tendencia con la nueva ley de agua es concesionar ciertos sectores del Sapasma, como sería el saneamiento. Es decir, que un sector privado haga la inversión y le cobre al municipio. No es tan mala idea porque se haría rápido y los términos de la concesión garantizarían que se regule. Lo ciudadanos estaríamos pagando a través del recibo esa inversión. Sin embargo, las experiencias de concesión no siempre han sido buenas.

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