Vemos la tierra seca, inmóvil y estéril. Pero puede transformarse imaginativamente en su contrario. Un suelo húmedo, rico en biodiversidad, esponjoso. Son muy diferentes, opuestos podría decirse, pero pueden unificarse, fundirse. Y éste es el punto de partida para este reportaje donde nos proponemos responder a la pregunta: ¿Podemos vislumbrar un futuro cercano donde la agricultura industrial y tradicional se encarguen de restaurar los suelos y recargar las aguas subterráneas?

La realidad es rotunda: hay cada vez mayor presión sobre los agricultores para generar autosuficiencia alimentaria en un escenario amenazado por la sobreexplotación del acuífero y miles de hectáreas en proceso de desertificación . Si cruzamos estas tres realidades en el horizonte, tenemos un crucigrama que debe reconciliar lo aparentemente irreconciliable. Los tres cruces, cuando leídos horizontal y verticalmente, tendrían que darnos la solución. Es decir, aquéllo que nos pone frente a precipicio… es también la luz al final del tunel.

Los entrevistados: Ing. Roberto Castañeda, Subsecretario de Administración y Eficiencia de los Recursos Naturales de la Secretaría de Desarrollo Agroalimentario y Rural (SDAyR) de Guanajuato; Ignacio Soto, presidente del Consejo Estatal Agroalimentario y vicepresidente de la zona Centro-Occidente del Consejo Nacional Agropecuario, entre otros cargos; Gerardo Ruiz, ingeniero consultor y educador especializado en el semi-desierto de Guanajuato y en la planificación holística de ranchos y proyectos regenerativos de producción de alimentos Los tres comparten una visión: es el momento de cambiar las prácticas en la agricultura. Es el momento de trabajar mano a mano con las leyes de la naturaleza.

¿De qué tamaño es el problema?

El tema cae por su propio peso en un estado como Guanajuato donde la pujanza económica compite con varios estados de la república. Con más de 30 parques industriales, la segunda fuerza productiva más importante del estado, después de la automotriz es la agricultura. Estamos hablando de exportaciones millonarias, de una producción imparable. Del millón de hectáreas cultivadas, 600 mil son de temporal y 400 mil de riego, según datos de los mismos agricultores. Pero sólo el 4 por ciento corresponde a la agricultura de exportación. Es decir, el éxito y la riqueza se concentran en 40 mil hectáreas de altísimo rendimiento y conservación de suelos y agua. El otro 96 por ciento corresponde al agricultor nacional, polarizado entre la tecnificación más avanzada en sistemas de riego y las prácticas rudimentarias tradicionales.

Guanajuato ya no presume ser el granero de México, sino el refrigerador de México, admite el subsecretario Castañeda. Es decir, abundancia en carnes, frutas y verduras a lo largo de todo el año en el refrigerador de cada hogar. En este sentido, vislumbrar un futuro cercano donde la agricultura industrial y tradicional se encarguen de restaurar los suelos y recargar el acuífero nos pone en una encrucijada: alinearnos con las leyes de la naturaleza o… ¡¡¡se acaba la pujanza!!!.

¿De qué manera lo describe un subsecretario de agricultura? ¿Cómo lo vive un agricultor industrial? ¿Cómo lo ilustra un investigador y educador especializado en agricultura regenerativa?

Lo bueno

Roberto Castañeda le llama a esta pujanza “la gallina de los huevos de oro”. Y para conservarla hay que cambiar las prácticas agrícolas. Desde la Secretaría se está promoviendo la reconversión de cultivos y una agricultura de cero labranza, un tipo de agricultura regenerativa para la recuperación de suelos. “Si revisas los ranchos de quienes hacen mucho dinero con la agricultura, es lo que están haciendo. En su modelo están rotando los productos. Un ciclo es para el brócoli y el siguiente es para el maíz amarillo, por dar un ejemplo. Esta rotación de cultivos mantiene la tierra… y con productos rentables.”

Una agricultura de cero labranza incorpora al suelo el forraje durante la siembra de granos, por ejemplo. “Los sacas pero dejas todo el vástago. El forraje se lo incorporas al suelo en vez de quitarlo para limpiar la parcela, a la manera tradicional. Se mezcla ese material con la tierra que la nutre y sobre eso siembras.” Aunado a lo anterior, el subsecretario se plantea una meta a futuro: que todas las aguas subterráneas tengan un sistema de riego por goteo y las superficiales, tarde o temprano, también.

Por su parte, Ignacio Soto, afirma que los agricultores industriales “tenemos record de orgánicos y de agricultura protegida frente al cambio climático”. Esto implica conservar suelos y respetar el agua, así como a los trabajadores. “Sólo nos falta medir el ahorro de agua con este tipo de producción.”. La visión de Soto es que el riego por goteo abarque por lo menos el 90 por ciento de las tierras cultivadas.

Gerardo Ruiz va directo al grano. “Debemos ser productivos pero regenerando suelos y acuífero, captando el carbono de la atmósfera, consumiendo menos energía e insumos externos, logrando más resiliencia al cambio climático, evitando sequías, inundaciones y desertificación”. Ruiz maneja un sistema agroforestal que combina árboles y otros cultivos perennes adaptados a los extremos climáticos. “La planta perenne para este clima, como serían las fresas, evita voltear el suelo año con año oxidando toda la materia orgánica”. Ésta se comporta como una esponja absorbiendo la lluvia y así recargando el acuífero. “

Yo manejo el sistema agroforestal. Es la combinación de árboles y otros cultivos perennes —una planta que vive más de dos años desarrollando raíces, más biomasa, acercándose a la humedad profunda— que se adaptan a los extremos climáticos. El problema principal de la agricultura industrial es que está basada casi totalmente en plantas anuales. Son muy delicadas ante las plagas, las sequías. Requieren de mucho mantenimiento para que germinen bien. Son plantas anuales que vienen de otros climas mucho más húmedos. La mayoría de las hortalizas que sembramos en Guanajuato son de Europa y Asia. El brócoli es un ejemplo.”

Si la agricultura industrial se concentrara más en plantas perennes, más resilientes, con raíces más profundas, sería interesante, advierte Ruíz. Pero si deciden continuar con la hortaliza anual “mi propuesta es integrar ese mismo sistema con el intercalado de líneas de árboles. Esos pueden ser de frutas, nueces, forraje animal y/o plantas productoras de mucha biomasa que ayudan a cubrir los suelos, además de ser fijadores de nitrógeno.” Gerardo se enfoca en despertar el interés de los agricultores industriales en el mezquite para que lo siembren junto con sus hortalizas en sus sistemas agroforestales. La idea es traer la reforestación al paisaje agrícola de una manera productiva. “No podemos seguir con esta separación de que por acá conservo y por allá erosiono, contamino e intoxico.”

Lo malo

Las soluciones existen. La pregunta inicial de cómo regenerar suelos y acuífero produciendo industrialmente abre un panorama donde lo primero que hay que cambiar es el “clima mental” de los agricultores, funcionarios y consumidores de los productos agrícolas. Para Gerardo Ruíz este “clima mental” es el más difícil. Ante la “vorágine economicista” del estado de Guanajuato la solución integral es crear modelos funcionales con una visión productiva. Sin embargo, mucho del movimiento mexicano de la permacultura y agroecología “está peleado” con el sistema financiero. “Invertir dinero sin generar empleos no es replicable por los empresarios o el gobierno”. Y mientras este modelo regenerativo/productivo no se expanda, —aunque ya hay ejemplos de éxito en Australia, España y Estados Unidos— persisten miedos “infundados” que detienen su aplicación industrial en México.

Por otra parte, una estrategia inaplazable para el subsecretario Castañeda es que se aplique la Ley. “Conagua debe fortalecerse porque le corresponde a esta instancia federal controlar la extracción de los pozos concesionados. La Ley de Aguas Nacionales debería fortalecer las atribuciones de la Conagua haciendo obligatoria la instalación de medidores telemétricos en todos los pozos existentes.” Castañeda considera que ésta sería la primera estrategia para resolver la sobreexplotación del acuífero, así como la contaminación del agua. “Si la Ley se aplicara sin modificaciones al día de hoy, se resolvería el 35 por ciento del problema”.

Pero la Conagua carece de suficiente presupuesto, estructura tecnológica y capital humano para lograrlo. Tampoco la Ley de Aguas Nacionales le da herramientas para cumplir sus funciones, asegura Castañeda. El subsecretario lo ve tan sencillo como agregar a la ley un párrafo que obligue al concesionario a poner un medidor con telemetría. El medidor controlaría en línea las extracciones y éstas podrían consultarse en tiempo real desde una computadora o incluso el celular. Cuando el concesionario rebasa los metros cúbicos autorizados, se suspende el servicio.

El panorama es bipolar. La agricultura de exportación y la de consumo nacional viven dos realidades distintas. Mientras la primera garantiza el cuidado del agua y de los suelos a la vez que produce industrialmente utilizando tecnología de avanzada, una gran parte de la segunda maneja la parcela que depende de los hábitos del agricultor. Castañeda reconoce que el que tiene buenos hábitos “utiliza el agua más o menos bien” porque no puede hacer más. No es lo mismo un sistema por goteo que se programa y pone la gota en la planta, a un sistema donde conduces el agua por tubería pero en el momento de llegar a la parcela ésta va rodada. Y aunque unos agricultores tienen buenas prácticas, hay otros que no. Es discrecional.

Castañeda lo resume así: “Creo, y es una visión personal, que no se ha dimensionado de manera correcta la importancia y problemática del agua y por esto no se han puesto los recursos necesarios para resolverlo”.

Ignacio Soto advierte que el Plan Hídrico del estado difícilmente podrá alcanzar sus metas con la actual reducción del presupuesto. Hubo un aparente aumento del 35 por ciento “pero realmente es una disminución”, explica Soto. El 35 por ciento lo destinaron a seguridad —guardia rural— aunque lo mantienen en el ramo de productividad. “Los agricultores hemos advertido públicamente que si no hay un cambio de visión en lo hídrico, Guanajuato va a sufrir una crisis terrible en 20 años”. Hay visiones de otros especialistas mucho más drásticas. La crisis está a la vuelta de la esquina.

“Estamos en una encrucijada. A los agricultores nos piden garantizar la autosuficiencia alimentaria porque México aumenta su población en 10 millones de habitantes cada cinco años. Si tenemos que sembrar con riego, cada vez estaremos consumiendo más agua subterránea. El riego por goteo debería cubrir mínimo el 90 por ciento de las 400 mil hectáreas. Pero si nada más lo digo yo, aislado, esta propuesta no será suficiente para contrarestar a los desarrolladores que quieren seguir perforando más pozos.”

Para alcanzar la meta de equilibrar el déficit del acuífero y volverlo estable en el año 2040, como lo plantea el Plan Hídrico, se requiere aumentar 15 mil hectáreas por año de riego por goteo. Sin embargo, los presupuestos sólo alcanzan para la tecnificación de mil o dos mil hectáreas por año. “No se está siendo congruente con el sentir generalizado de lo que debe hacerse”, admite Soto. “Los agricultores somos la segunda fuerza productiva más importante de Guanajuato, pero no vemos un presupuesto que corresponde al lugar que ocupamos. La gente del campo hemos desarrollado exportación, trabajo, somos un ejemplo de eficiencia. Aunque tenemos ya muchas hectáreas con riego por goteo, todavía no son suficientes.”

Junto con la Asocición de Horticultores y Productores de Hortalizas con Responsabilidad Social los agricultores sostuvieron una reunión con los representantes de Wallmart y otras grandes compañías que “están ahorcando a los mercados locales”. Pidieron que reconozcan los esfuerzos para sostener buenas prácticas con el medio ambiente. “Mediante etiquetas de garantía estaríamos educando al consumidor para que también pague y reconozca estos logros nacionales. Quienes exportan no tienen ningún problema financiero. Están acostumbrados a producir lo que les pide el mercado y lo hacen muy bien. Es un nicho elitista que puede pagar el sobre esfuerzo de los controles sanitarios y el cuidado del agua mediante alta tecnología.” El problema, dice Soto, lo tiene el productor nacional. Sus esfuerzos por conservar el agua y el suelo no está contemplado en el precio de sus productos. “El consumidor no tiene conciencia de los sellos que garantizan un buen uso del agua y del suelo.”

Lo feo

La erosión en Guanajuato es de 15 toneladas de suelo por hectárea. Es suelo que se pierde cada año según datos proporcionados por Ignacio Soto. Esta alarmante cifra no está contemplada en las políticas actuales. “Los que estamos en la agricultura muy tecnificada sí lo protegemos. Pero es mínima la cantidad. Son cultivos muy caros. Sólo lo paga la exportación. Nos falta hacer costeable esa tecnología.”

El subsecretario Roberto Castañeda reconoce: “Hemos llegado a tal grado de deterioro en el campo que tenemos que hacer un esfuerzo por revertir la situación de los suelos”. De ahí que la Secretaría quiera impulsar un programa de apoyo para que los agricultores nutran la tierra con leonardita, un componente que viene de las minas de materia orgánica fosilizada. “Es muy fácil triturarla y hacerla polvo. Se vende en sacos como nutriente puro para las parcelas.”

Gerardo Ruíz se enfoca en la pequeña parcela donde hay mayor potencial —al corto plazo— para una productividad regenerativa. Pero también depende del dueño. “El trabajo que hemos hecho con campesinos es muy limitado porque hay mucho escepticismo. Sus terrenos se deterioran año con año y ellos están bajo la gran presión económica de sacar el dinero para el día a día. Y cuando les propones sistemas de trabajo que pueden ser un poco riesgosas para su productividad básica fundamental, te encuentras con una barrera muy fuerte. Aunque vean el potencial a mediano plazo, no se quieren arriesgar.”

Otro enorme reto son los suelos no agrícolas sino de vocación ganadera que requieren de urgente regeneración. Gerardo Ruiz habla del pastoreo holístico regenerativo. “La ganadería planificada es algo que aquí no se da porque según los ganaderos no hay grandes extensiones de pastoreo como los de Chihuahua o Estados Unidos, con miles de hectáreas de pastoreo planificado. Los resultados son impresionantes en regeneración de suelo, infiltración de agua, captura de carbono, incremento de productividad y carga animal. Pueden alimentar hasta el doble o el triple de animales en un mismo rancho simplemente con mejorar el sistema. Económica y ecológicamente es indiscutible. Pero requiere de un cambio de 180 grados en la mentalidad del ganadero.”

La Secretaría de Agricultura admite no haber avanzado en este renglón. Roberto Castañeda reconoce que no se han desarrollado modelos para ganadería “que me parece son urgentes. Aquí estamos hablando de la otra parte de la tierra que, por las prácticas no sustentables, se está acabando.”

Señales de esperanza

“A mí me da gusto empezar a ver buenas señales” afirma el subsecretario. Comenta que ya existe una Secretaría de Medio Ambiente y Gestión del Agua en Aguascalientes. El gobernador de Jalisco acaba de crear una nueva Secretaría de la Gestión Integral del Agua. En Guanajuato se ha creado la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial.

Por su parte, la Secretaría de Agricultura de Guanajuato, “de un presupuesto de 40 millones donde siempre nos quitaban 10 millones porque ni siquiera invertíamos los 40, ahora 120 millones no nos alcanzan para apoyar a los agricultores. Hay muchas solicitudes para tecnificación de riego, lo que implica un aumento de rentabilidad, una reducción en los costos de operación y el incremento en la producción. “Esto quiere decir que vamos avanzando bien con el riego por goteo de las aguas subterráneas. El tema es prioritario por la grave sobreexplotación.”

Ignacio Soto aprecia que los jóvenes hoy día están más concientes de lo que consumen. “Debemos darles las herramientas para consultar. El buen uso del agua y del suelo debe ser reconocido por el consumidor final. Es quien manda.”

Vía Orgánica está precisamente patrocinada por la Asociación de Consumidores Orgánicos que apoya este tipo de iniciativas, comenta Gerardo. “Lo mismo he tratado de hacer yo, de manera más local, con el tema del mezquite. Tiene muchos usos y ha sido un alimento básico de la región durante miles de años. Estoy creando el Instituto del Mezquite con el apoyo de un investigador jubilado de la Universidad de Guanajuato, el doctor Juan Frías. Quisiera que en cada cocina de Guanajuato haya harina de mezquite y recetas elaboradas de la región. Quisiera ver la harina del mezquite en tortillas, panes, tamales, galletas, postres y mole.”

Colofón

Como el primer consumidor del agua en el planeta, la agricultura no puede seguir siendo el enemigo de aquello que la sustenta. De igual manera, si cada año se pierden 75 billones de toneladas de suelo —lo que amenaza la producción alimentaria mundial—, tampoco la agricultura puede seguir siendo el enemigo del suelo. Todo apunta a que la agricultura sea la solución desde un punto de vista regenerativo. Esto, junto con acciones de restauración que propician la infiltración de la lluvia, se traduce en el resurgimiento de manantiales y veneros que tienen agua de calidad, beneficiando tanto a la vida silvestre como a los habitantes de comunidades que carecen de agua potable.

Con más de 20 años de acciones de restauración de arroyos y de ríos, así como acciones de conservación de suelo y agua en la Sierra de Santa Rosa en Guanajuato; Peña Alta en San Diego de la Unión, así como diferentes predios en las microcuencas de Cañada de la Virgen y del Río San Marcos en el Municipio de San Miguel de Allende, y las microcuencas del Área Natural Protegida de Neutla en Comonfort… asociaciones civiles ambientalistas como Cuerpos de Conservación Guanajuato y Salvemos al Río Laja han contribuido al rescate de aproximadamente 1,500 hectáreas con resultados visibles en los diferentes predios: retención de erosión de suelos, recuperación de áreas de pastizales así como de zonas de humedales y manantiales, etc. Testimonios de los habitantes de las comunidades asentadas en esos predios dan fe de lo anterior.

En meses recientes la asociación civil El Maíz más Pequeño ha llevado a cabo obras de restauración de suelo y agua en predios del Ejido de Doña Juana en la Subcuenca de Támula-Picachos en el Municipio de San Miguel de Allende. Su objetivo: detener los procesos de erosión, crear condiciones de infiltración al subsuelo y contener posibles episodios de inundación que afectarían a la ciudad de San Miguel de Allende de no atenderse a la brevedad.

Estas acciones son idealmente desarrolladas junto con la instalación de sistemas de cosecha de agua de lluvia y de la construcción de bordos y ollas de agua. Son alternativas viables para que los habitantes de estas comunidades dejen de consumir agua de pozos contaminados. Guanajuato es rico en iniciativas como CEDESA, Cuerpos de Conservación Guanajuato, el Maíz más Pequeño, Vía Orgánica, Fundación de Apoyo Infantil, Rotarios, Caminos del agua y Salvemos al Río Laja entre otros, instalando sistemas de captación de agua de lluvia de manera continua en las comunidades rurales desprovistas de servicios urbanos.

En la medida que estas acciones se logren armonizar con las de los gobiernos municipales, estatal y federal, habrá resultados a la vista. Podríamos preguntar entonces ¿cuánta agua cosechada, cuánta agua infiltrada al acuífero, cuánto suelo retenido como resultado de estos esfuerzos? La respesta más certera la obtendremos cuando la tierra seca, inmóvil y estéril se transforme en su contrario. Un suelo húmedo, rico en biodiversidad, esponjoso y abundante en frutos de la naturaleza.

Para ver transcripciones completas visitar:

http://aguavidasma.org/roberto-castaneda-es-el-momento-de-cambiar-la-manera-de-hacer-agricultura/

http://aguavidasma.org/ignacio-soto-el-buen-uso-del-agua-y-del-suelo-deberia-ser-reconocido-por-el-consumidor-final/

http://aguavidasma.org/gerardo-ruiz-ser-productivos-pero-regenerando-suelos-y-acuifero-a-la-vez/    

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