El agua es carísima cuando no se tiene dentro del sistema, dijo Enrique Orvañanos durante el quinto Diálogo del Agua de la campaña AguaVida-OCAS sobre Tarifas y Distribución del Agua. El ingeniero en Sistemas y maestro en Dirección de Empresas explicó que como servicio medido, en el caso de SAPASMA, el agua tiene un precio accesible. Como agua de garrafón para uso doméstico, la diferencia es exorbitante. También las personas que compran pipas gastan 6 o 10 veces más de lo que se paga en promedio por el agua entubada.

El consumo de agua por garrafón es resultado del “bombardeo” publicitario del agua comercializada. “A lo mejor el agua que tomábamos del grifo cuando éramos jóvenes es igual de buena que la que recibimos hoy pero no nos damos cuenta”, agregó el ingeniero Orvañanos. Lo mismo expresó el Lic. Olvera Ávila, al frente de la Dirección de Apoyo Rural y Gestión Institucional de SAPASMA, quien asegura que hay una campaña difamatoria proveniente de los EU sobre el agua que consumimos. “Les puedo asegurar que tenemos diferentes mecanismos para filtrar el agua y de esa manera brindar una buena calidad. Los resultados de nuestras muestras están a disposición del público.”

Hay 26 mil tomas dentro del sistema de agua entubada en San Miguel pero entre 5 o 6 mil familias en áreas suburbanas carecen de este servicio, “una situación relativamente fácil de resolver”, indicó el ingeniero Orvañanos. Gracias a que en nuestra región llueve un promedio de 1/2 metro 60 centímetros por año, se podría recolectar agua de lluvia para uso doméstico en un techo de 20 metros cuadrados. Esto equivale a 10 metros cúbicos o 10 tinacos. “Si todas las casas de San Miguel captáramos el agua y la tratáramos para su utilización, no nos la acabaríamos.” Lo mismo debería hacerse en bordos para filtrar el agua al acuífero.

El proyecto de construcción de cisternas a su cargo, promovido por el Club Rotarios del Medio Día, junto con el Municipio, tiene cerca de 700 cisternas en comunidades rurales y rancherías captando agua de lluvia exitosamente.

Por su parte, el ingeniero López Sánchez, Director de Comercialización de SAPASMA reconoció que de cada 100 litros que se extraen del acuífero, sólo un 42 por ciento llega a los domicilios. Para recuperar y redirigir esta agua se requiere de un trabajo de mantenimiento e infraestructura constantes mientras que los gastos de operación son exorbitantes. El 58 por ciento se destina al pago de energía eléctrica. Un 25 por ciento se aplica en mantenimiento y operación. El resto es para obras de infraestructura. “Los recursos siempre van a ser insuficientes.”

“En el año 2010, a nivel estatal tuvimos un precio de 8.16 pesos por metro cúbico para 5 mil litros. Un precio muy bajo comparado con otros servicios”. Actualmente se cobra una cuota base de 52 pesos para cubrir gastos de operación. A partir de 0 metros cúbicos hay un precio diferencial que se va incrementando conforme aumenta el consumo. Alguien que no consume, paga únicamente la cuota base. Sin embargo, uno de los grandes problemas, que el Lic. Olvera Ávila describe como “el cáncer” al que se enfrenta SAPASMA, es la falta de pago de los usuarios. Una minoría cumple puntualmente.

Para Mario Hernández, Director del Charco del Ingenio, “lo que pagamos por el agua en la zona urbana es una vergüenza. Por como la consumimos deberíamos por iniciativa moral pagar más.” El problema fundamental de San Miguel es la desigualdad en la distribución, algo que Mario Hernández llama “pobreza del agua”, no porque haya escasez hídrica sino por la inequidad en su acceso y distribución. “Hay muchos proyectos que demandan una gran cantidad de agua mientras que hay colonias urbanas que no la tienen”. Y se pregunta: ¿hacia dónde se dirige el agua que se extrae? ¿Por qué corre hacia un lado y no hacia otros?

Es un problema de gobernanza, no de gobernabilidad, indica. “Gobernanza es donde diferentes actores pueden participar en la toma de decisiones. Tenemos que buscar consensos, intereses comunes para administrar el agua.” Hay una tendencia hacia la urbanización constante y ésta tiene condiciones de pobreza. “Es importante reconocer que la urbanización no garantiza la infraestructura hidráulica indispensable para una buena calidad de vida. De nada sirve que nos vayamos del campo a la ciudad, a los cinturones de miseria.”

Por su parte el Lic. Olvera Ávila reconoce que en las comunidades rurales es donde hay mayor consciencia del valor del agua por el hecho de que por mucho tiempo no la tuvieron. Los propios Comités de Agua Potable encargados de administrar le operación de los microsistemas “fijan sanciones ejemplares para aquellos que desperdician el agua.” SAPASMA opera principalmente en la ciudad, indicó el funcionario. Explicó que en las comunidades rurales funciona de manera diferente. Forma los Comités y determina tarifas. Éstas se fijan en función del consumo de energía eléctrica, reparaciones y gratificaciones para los operadores del pozo. Hay una tarifa de 80 pesos mensuales por familia o por toma de agua. “De las 545 comunidades rurales del Municipio, 250 están organizadas de esta manera.”

Water is very expensive when you don´t have access to the system, said Enrique Orvañanos during the fifth Water Dialogue of the OCAS-AguaVida campaign on Prices and Water Distribution. The systems engineer with a master´s degree in Business Administration explained that, in the case of SAPASMA, water within a metered system is affordable. The alternatives are either bottled water, which is greatly inflated or buying pipes, which ends up being 6 or 10 times more than those who pay for tap water.

Commercialized bottled water consumption is a result of being “bombarded” by advertising, expressed Mr. Orvañanos. “Maybe the tap water we drank when we were young is as good as what we receive today, but we are not aware of it anymore.” Mr. Olvera Avila, head of the Rural Support and Institutional Management Department of SAPASMA agreed that that there is a defamatory campaign from the U.S. about the water we consume in Mexico. “I can assure you that we have different mechanisms for testing water and thus provide a good quality. The results of our samples are available to the public. “

There are 26 thousand outlets within the piped water system in San Miguel yet on average, 5 to 6 thousand families in the suburban areas lack service. “This is a relatively easy problem to solve,” said Mr. Orvañanos. “In a region like San Miguel we can get an average of a half a meter or 60 centimeters of rain per year, which we could collect on our roofs –20 square meters in total– for domestic use. We are talking about 10 cubic meters of water or 10 water tanks. “If every house collected and treated rain water we´d never run out of it. This should also be done on levees to infiltrate the aquifer.”

Mr. Orvañanos is familiar with the potential of rainwater harvesting, being at the helm of a cistern construction project since 2008. The project, sponsored by the Midday Rotary Club and supported by the Municipality has constructed nearly 700 tanks in rural communities and villages capturing  rainwater today.

In regards to the aquifer, engineer Lopez Sanchez, Director of Marketing of SAPASMA acknowledged that for every 100 liters extracted, only 42 percent reaches its destiny. To recover and redirect this water requires constant maintenance and infrastructure while operating expenses are exorbitant. “58 percent of the total budget goes to electricity payments and 25 percent is put towards maintenance and operation, the rest is for infrastructure. “Financial resources are always insufficient.”

In 2010, at the state level, the water fee was only 8.16 pesos per cubic meter per 5 thousand liters. “A very low price compared to other services”, explained Mr. Lopez Sanchez. Now there is a flat fee of 52 pesos, just to cover operating expenses. From 0 cubic meters and up the price changes in response to increasing water consumption. For someone who doesn´t consume pays only the basic fee. However, one of the major problems that SAPASMA faces today, according to Mr. Olvera Avila, is the lack of the consumer´s monthly payment. “Only a minority pay promptly.” This, he stresses, is our “cancer”.

According to Mario Hernandez, Director of Charco del Ingenio , “What we pay for water services in the urban areas is shameful. The way we consume water we should pay more. ” The fundamental problem of San Miguel is the inequity in its distribution, which Mario Hernández describes as “water poverty “, not because there is water scarcity but because of the inequality in it´s access and distribution. There are many projects that require large volumes of water while there are urban areas without water. “And you wonder: where is the water that is extracted directed to? Why does it run in one direction and not in another?”

This has to do with governance, not governing. “Governance is where different actors can participate in a decision–making collective. We have to seek agreements, common interests to manage the water resource. ” There is a steady trend towards urbanization within extreme poverty conditions. “It is important to recognize that urbanization does not guarantee basic water infrastructure for a good life. It is pointless to migrate from the country to the city, to urban slum.  On the other hand, Mr. Olvera recognizes that in rural communities, where they have suffered intense lack of water there is more awareness of its real value. The Potable Water Committees are responsible for managing the micro-systems and have “set up severe punishments for those who waste water. “

SAPASMA operates primarily in the city, Mr. Olvera explained. In the rural communities it works differently. SAPASMA creates Potable Water Committees and determines rates, which are around 80 pesos a month and are based on electricity consumption, maintenance and perks for well operators. “Of the 545 rural communities in the municipality, 250 are organized in this manner.”

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